jueves, 12 de febrero de 2015

Vampiros

Somos vampiros, desde antes de nacer, nos alimentamos con la sangre de nuestra progenitora, a la que seguimos chupando durante meses, si nos dejan. Luego este vampirismo se vuelve emocional, ya no nos alimentamos de sangre, ni de otros fluídos, sino de las emociones que los demás nos provocan, y por eso nos duele tanto la pérdida de nuestros seres queridos, no por ellos mismos, que somos así de egoístas, sino porque nunca más nos volverán a nutrir, porque no los volveremos a ver, porque no nos volverán a provocar ningún tipo de emoción, ¡qué importa que mueran cientos, miles de personas desconocidas, que no nos aportan nada! Solo nos duele la pérdida de aquellos que nos alimentan, aunque, eso sí, por lo menos siguen alimentándonos después de muertos, nos convierten en carroñeros, y nos sustentan con el recuerdo, con el dolor de su pérdida, con el hambre perenne que nos dejan.

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