viernes, 23 de enero de 2015

Obsesiones compulsivas

Todos tenemos pequeñas manías, como comprobar varias veces que hemos cerrado bien la puerta antes de irnos, o regresar a ver si hemos cerrado el gas, o cualquier cosa por el estilo; yo, últimamente, me miro de arriba a bajo cuando cierro la puerta, temiendo que se me haya olvidado alguna prenda, que todavía lleve el pantalón del pijama, o las zapatillas de estar por casa, pero son cosas tan triviales que dan risa, o me dan desde hoy, que he visto un verdadero caso obsesivo compulsivo: un chaval, de veintipocos años, tenía que ir tocando todos los accidentes de la ciudad, papeleras, farolas, postes... pero eso no era lo grave, sino que tenía que acompañar la caricia con un beso con lengua, sí, tal cual, se inclinaba y pasaba su lengua por cada uno de esos objetos, incluso le he visto retroceder al notar que se había saltado uno... ¿cómo acabará cuando termine el día? ¡Qué tiranía del propio cuerpo, cuando te obliga a realizar acciones que tú no quieres efectuar!

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Entradas populares