sábado, 24 de enero de 2015

Incordio

Como hace frio, tengo que cerrar la puerta del cuarto de baño mientras me ducho, para mantenerlo caliente, pero eso no le hace ninguna gracia a mi perro, y ahúya como si le estuvieran matando hasta que vuelvo a abrir. Es un incordio. Como lo fue su ama en su momento. Yo fui al cole de pequeña, convencida de que iba a estar con mi hermano, y lloré y pateé cuando vi que no estaba conmigo, "está al otro lado del tabique" me explicaban, pero para mi, como para mi perro, eso no servía, un tabique, o una puerta, era todo un mundo inbsalvable, y lo pero era que nadie lo entendía. Yo lo entiendo. Pero sigue siendo un incordio.

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