La muerte es triste, el dolor es sufrimiento, pero cuando el dolor te da calambres en los brazos por el peso de un cuerpo muerto, y cuando las manos se cubren de ampollas al manejar inexpertamente el pico y la pala, parece que el sufrimiento desaparece, y una vez más vivimos solo para el aquí y ahora, y ese aquí y ese ahora nos dice que descansemos a la sombra de esa preciosa encina, que contemplemos la vista hermosa que la altura nos ofrece, que respiremos esa suave brisa que nos llena los pulmones, que nos seca el sudor, y que escupamos en las manos antes de dar unos últimos toques a la dura tierra, que se abre para recoger lo que le ofrecemos, libre de obstáculos, sin ataduras, sin envolturas, un cuerpo que vuelve a la tierra para ofrecerse como alimento, para crear nueva vida, para cumplir el ciclo de la naturaleza, para esperarme...
M.J.

Un sitio precioso para esperarte, pero todabía te queda mucho por hacer quí.Con el tiempo el dolor se suaviza y en el recuerdo permanece vivo.
ResponderEliminarP.H.Y.