Quiero
escribir, y no puedo:
todas
las musas huyen en sus caballos.
Me
falta algo, y no es miedo.
Tengo
papel, tengo lápiz, y hasta goma para borrar los fallos...
¿Los
fallos? ¡Ahí está el fallo! No puedo saber si fallo,
no
puedo saber si lo escrito es prosa o verso,
no
puedo saber si escribo el mejor poema del siglo,
una
bella imagen, o algo muy perverso.
Aunque
escribo letras grandes cual jirafas,
solo
veo moscas: ¿Dónde están mis gafas?
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