ODA A LA PRIMAVERA.
El aire traía un suave aroma a flores. Los pajaritos trinaban dulcemente. El cálido sol llegaba hasta su cama, entibiaba su corazón.
Confiado y feliz, abrió las ventanas para recibir a la primavera, y ésta le metió los dedos en los ojos. Confundido y cegado, intentó huir, pero la primavera le persiguió con golpes y patadas. Cogió el teléfono para pedir ayuda, y la primavera intentó estrangularlo con el hilo. Jadeando y medio asfixiado, salió al balcón, y la primavera le atacó con uñas y dientes, lanzándole al vacío y riendo feliz.

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