lunes, 11 de abril de 2011

Crónica de Una lectora nada común


Estamos en primavera, los árboles comienzan a despertarse y los primeros brotes aparecen en sus ramas... en realidad eso era lo que más llamaba mi atención hoy; he asistido a esta reunión del club de lectura esperando nuevas respuestas, nuevas lecturas, valga la redundancia, pero si no me he dormido ha sido por el entusiasmo que Josep le ha puesto en su papel de moderador, algo que ha hecho muy bien, y que hubiera amenizado cualquier otro libro, pero este...
Es que no es ni siquiera malo, se limita a repetir unas ideas que en algún momento habrán sido interesantes, pero que hoy en día me parecen tan manidas y obsoletas que aburren: que la lectura enriquece... ¡por favor! ¿alguien lo puede dudar? que los poderosos quieren al pueblo estúpido para manejarle mejor... ¡ejem, ejem! ¿tenemos que seguir insistiendo?
A pesar de todo, aún han salido un par de opiniones contra las que solo la desidia me han evitado criticar:
La primera, en defensa de la monarquía, asegurando lo duro que debe ser estar siempre inaugurando hospitales o acudiendo a desfiles... evidentemente, quien lo ha dicho nunca se habrá levantado a las cinco de la mañana para pasarse ocho horas trabajando en cadena; yo tampoco, pero tengo la suficiente imaginación para comprender que hay cosas peores que cortar una cinta.
La segunda, que los ricos tienen menos opciones a la hora de elegir... ¿tengo que decir algo al respecto? Nuevamente me ataca la desidia, ¡me parece tan pueril!
Será que no estoy en mi mejor momento.
M.J.

1 comentario:

  1. Al parecer, mi última crónica no ha pasado la censura, pero como este blog está libre de censores, os la paso para que la leais, que no siempre todo puede ser positivo.

    ResponderEliminar

Entradas populares